

Esquisto de Manhattan, del sureste de Nueva York
La mayoría del esquisto procede con toda probabilidad de arcillas y lodos que han sufrido una serie de procesos metamórficos incluyendo la producción de pizarras y filitas como pasos intermedios. Ciertos esquitos proceden de rocas ígneas de grano fino como basaltos y tobas. La mayoría de los esquistos son de mica, aunque también son frecuentes los de grafito y clorita.
Los esquistos se nombran según sus minerales constituyentes más importantes o inusuales, tales como esquisto de granate, de turmalina, de glaucofana, etc.
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